*Entonces le reclamaron a Moisés: —¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos sacaste de allá para morir en el desierto? ¿Qué has hecho con nosotros? ¿Para qué nos sacaste de Egipto?* -
Éxodo 14:11 NVI
Si bien sabía que habría dificultades cuando inicié mis estudios de medicina en Zambia, nunca imaginé que lamentaría haber aceptado el llamado de Dios a ser médico. Desde los horarios exigentes a la abrumadora carga de trabajo de la escuela de medicina, es sorprendente que tantos estudiantes sigan adelante. Cuando fracasé en un curso de formación clínica, llegué al punto en que casi abandono los estudios. Sentí que Dios me había conducido a la facultad de medicina solo para fracasar. «Estaría mejor si hubiese elegido un camino más sencillo», pensé.
¿No le suena familiar? «¿Por qué nos has hecho esto? ¿Por qué nos sacaste de Egipto?». El SEÑOR había librado a los israelitas de la esclavitud en Egipto, para conducirlos a la tierra prometida a sus ancestros. Pero cuando llegaron al Mar Rojo y los egipcios los perseguían, comenzaron a arrepentirse del día en que pusieron un pie fuera de Egipto.
*Cuando la travesía de alcanzar el sueño que me había dado Dios comenzó a complicarse de maneras inesperadas, aprendí que si el SEÑOR me llama a hacer algo, eso no implica que será fácil. Y que tropezar con un obstáculo no es el fin del camino. Dios puede trazar una senda donde no la hay. A través de todo esto, he aprendido que el Señor es fiel y confiable.*
ORACIÓN
*Dios fiel, gracias por llamarnos a tu divino propósito. Ayúdanos a descansar en Ti en busca de fuerza y guía en nuestro camino.* ¡En el nombre de Jesús! Amén.
LECTURA
Éxodo 14:5-30
[5] Y cuando el rey de Egipto recibió la noticia de que los israelitas huían, su corazón y el de sus siervos se volvió contra ellos, y dijeron: «¿Cómo hemos podido permitir esto de que Israel se vaya y deje de servirnos?»
[6} Enseguida el faraón unció su carro y echó mano de su pueblo,
[7] tomó seiscientos de sus mejores carros de combate, y todos los carros de Egipto con sus respectivos capitanes. [8] Y el SEÑOR endureció el corazón del faraón, rey de Egipto, y lo hizo perseguir a los hijos de Israel; pero éstos habían salido con mano poderosa. [9] Los egipcios fueron tras ellos, con toda la caballería y los carros del faraón, y con su caballería y todo su ejército, y los alcanzaron a la orilla del mar, a un costado de Pi Ajirot y delante de Baal Sefón, donde estaban acampados. [10] Cuando los hijos de Israel levantaron la vista, vieron que el faraón se acercaba y que los egipcios venían tras ellos; esto les hizo tener mucho miedo, así que clamaron al Señor [11[ y le dijeron a Moisés: «¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos has traído hasta el desierto para que muramos aquí? ¿Por qué nos has hecho esto? ¿Por qué nos sacaste de Egipto? [12] Esto es lo que te decíamos en Egipto, cuando te pedimos: “¡Déjanos servir a los egipcios! ¡Es mejor que sirvamos a los egipcios, y no que muramos en el desierto!”» [13] Pero Moisés le dijo al pueblo: *«No tengan miedo. Manténganse firmes, y vean la salvación que el SEÑOR llevará hoy a cabo en favor de ustedes.* Los egipcios que hoy han visto, nunca más volverán a verlos.
[14] *Quédense tranquilos, que el SEÑOR peleará por ustedes.»* 15 Pero el SEÑOR le dijo a Moisés: «¿Por qué me pides ayuda? ¡Ordena a los hijos de Israel que sigan su marcha! [16] Y tú, levanta tu vara, extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, para que los hijos de Israel lo crucen en seco.
[17] Yo, por mi parte, voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me glorificaré en el faraón y en todo su ejército, y en sus carros de guerra y en su caballería. [18] Y cuando me haya glorificado en el faraón, y en su caballería y carros de guerra, los egipcios sabrán que yo soy el Señor.»
[19] El ángel de Dios, que precedía al campamento de Israel, se apartó de ellos y se puso en la retaguardia. Así mismo, la columna de nube que los precedía se apartó y fue a ponerse a sus espaldas, [20] entre el ejército egipcio y el campamento de Israel. Para los egipcios, ésta era una nube tenebrosa, pero a Israel lo alumbraba de noche. En toda esa noche, no se acercaron los unos a los otros.
[21] Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el SEÑOR hizo que toda esa noche el mar se retirara por causa de un fuerte viento oriental; eso hizo que las aguas se dividieran y que el mar se quedara seco. [22] Así los hijos de Israel entraron en el mar y lo cruzaron en seco, con un muro de agua a su derecha y otro a su izquierda.
[23] Los egipcios los siguieron. Toda la caballería del faraón, más sus carros de guerra y su gente de a caballo, entraron tras ellos hasta la mitad del mar.
[24] Pero en la madrugada del día siguiente el SEÑOR miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y trastornó su campamento:
[25] a sus carros les quitó las ruedas, y a ellos los dejó en una confusión tremenda. Entonces los egipcios dijeron: «Huyamos de los israelitas, *porque el SEÑOR pelea en favor de ellos y contra nosotros.»* [26] Pero el SEÑOR le dijo a Moisés: «Ahora extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, y contra sus carros y caballería.»
[27] Moisés extendió su mano sobre el mar, y al amanecer el mar se volvió con toda su fuerza contra los egipcios, que al huir se toparon con el mar. ¡Y el SEÑOR derribó a los egipcios en medio del mar!
[28] Al volverse las aguas, cubrieron por completo los carros y la caballería del faraón, y todo su ejército que había entrado en el mar para perseguir a los israelitas. ¡Ni uno de ellos quedó con vida! [29] En cambio, los israelitas cruzaron el mar en seco, con un muro de agua a su derecha y otro a su izquierda. [30] Aquel día el SEÑOR salvó a los israelitas de manos de los egipcios, e Israel vio los cadáveres de los egipcios a la orilla del mar.
PENSAMIENTO DEL DÍA
*Cuando pienso que no hay salida, Dios abre un camino.*
OREMOS
Por los universitarios y los profesionales de ciencias de la salud.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Mateo 17; Marcos 9.*
