*Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.* - Efesios 4:32 NVI
Hace unos meses una amiga cercana con quien compartía muchas cosas, de repente se alejó de mí. En varias ocasiones le pregunté si había pasado algo, puesto que ya nuestra amistad no era igual. Luego de tres intentos de mi parte por saber qué ocurría, *me dijo que alguien le había comentado algo sobre mí. A pesar de insistir en conversar para sanar, ella nunca me dijo nada.* Empezó a hablar mal de mí a otras personas. *Fue un momento de mucho dolor e ira porque me sentía aislada, dolida y sola, pues era mi amiga y la quería.* No podía entender cómo alguien cambiaba así de repente sin darme la oportunidad de poner sobre la mesa la verdad. Me enojé y dije que me iba a mantener aislada y a tratarla igual que ella a mí.
Una noche haciendo mi devocional, leí en Mateo 18:22: *«Jesús le dijo: —No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».* Comprendí que si el Señor JESÚS me ha perdonado tantas veces, *quién soy yo para no perdonar,* inclusive si la otra persona no ha solicitado mi perdón. *Debemos siempre tener un corazón dispuesto a perdonar, a dar amor, a ser luz en medio de la oscuridad. Mi amiga aún sigue con la misma actitud, sin embargo yo oro por ella para que el Señor transforme su corazón.*
ORACIÓN
Señor y Dios poderoso, gracias por tu perdón. Te pido por personas que llevan cargas de dolor en su corazón. Permíteles perdonar y sanar. En el Nombre de JESÚS oramos. Amén.
LECTURA
Evangelio según San Mateo 18:21-35 NVI
[21] Pedro se acercó a Jesús y preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?
[22] *—No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete —contestó Jesús—.* [23] »Por eso el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. [24] Al comenzar a hacerlo, se presentó uno que le debía diez mil monedas de oro. [25] Como él no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su esposa y a sus hijos y todo lo que tenía, para así saldar la deuda. [26] El siervo se postró delante de él. “Tenga paciencia conmigo —rogó—, y se lo pagaré todo”. [27] El señor se compadeció de su siervo, perdonó su deuda y lo dejó en libertad. [28] »Al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y comenzó a estrangularlo. “¡Págame lo que me debes!”, exigió.
[29] Su compañero se postró delante de él. “Ten paciencia conmigo —rogó—, y te lo pagaré”.
[30] Pero él se negó. Más bien fue y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda.
[31] Cuando los demás siervos vieron lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contarle a su señor todo lo que había sucedido.
[32] Entonces el señor mandó llamar al siervo. “¡Siervo malvado! —le dijo—, te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. [33] *¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?”.* [34] Y enojado, su señor lo entregó a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que debía. [35] *»Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano».*
PENSAMIENTO DEL DÍA
*El perdón nos ayuda a sanar el dolor.*
OREMOS
Por amistades afectadas por malos entendidos o comentarios con maldad.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Ezequiel 46, 47, 48.*
