*Den y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida con que midan a otros, se les medirá a ustedes.* - Lucas 6:38 (NVI)
Aunque mi madre trabajaba a tiempo completo y como familia contábamos con pocas posesiones materiales, *ella fue siempre generosa con su tiempo y ayudaba a quienes pasaban necesidad, sin esperar nada a cambio.* A pesar de la gracia con la que daba, no siempre era lo mismo a la hora de recibir. Sospecho que muchas veces su orgullo se interpuso.
*Si bien dar con gracia es importante, también lo es recibir con gratitud.* Si no hay quien esté deseoso de recibir, quedamos limitados en cómo compartir el tiempo y los dones con los que Dios nos ha bendecido. Aprendí esto de primera mano cuando visité una iglesia y una mujer me ofreció un centro de mesa con una vela. Comencé negándome porque ya tenía muchos objetos como ese en mi hogar. Sin embargo, otra mujer me dijo con voz baja: *«Tal vez no lo necesite, pero ella desea honrarle con él. Acéptelo por su bien».*
*Esta lección me enseñó que para que las personas puedan dar debe haber alguien dispuesto a recibir.* Si negamos a otros la oportunidad de compartir lo que tienen, también le negamos la bendición de dar a la otra persona. Tanto en el dar como en el recibir, hagamos todo lo posible por hacerlo con gratitud.
También el dar, me recuerda el corazón del Padre: *»Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.* Pero muchos no tienen interés en recibirlo.
ORACIÓN
*Dios que tanto nos amas, ayúdanos a dar con alegría y a recibir con gratitud.* Oramos en el nombre de Jesús. Amén.
LECTURA
Primer libro de los Reyes 17:7-16 NVI
[7] Algún tiempo después, se secó el arroyo porque no había llovido en el país. [8] Entonces la palabra del SEÑOR vino a él con este mensaje: [9] «Ve ahora a Sarepta en Sidón y permanece allí. A una viuda de ese lugar le he ordenado darte de comer». [10] Así que Elías se fue a Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: —Por favor, tráeme una vasija con un poco de agua para beber. [11] Mientras ella iba por el agua, él volvió a llamarla y le pidió: —Tráeme también, por favor, un pedazo de pan. [12] —Tan cierto como el SEÑOR tu Dios vive —respondió ella—, no me queda ni un pedazo de pan; solo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el jarro. Precisamente estaba recogiendo unos leños para llevármelos a casa y hacer una comida para mi hijo y para mí. ¡Será nuestra última comida antes de morirnos de hambre! [13] —No temas —le dijo Elías—. Vuelve a casa y haz lo que pensabas hacer. Pero antes prepárame un panecillo con lo que tienes y tráemelo; luego haz algo para ti y para tu hijo.
[14] Porque así dice el SEÑOR, Dios de Israel: “No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el SEÑOR haga llover sobre la tierra”. [15] Ella fue e hizo lo que había dicho Elías, de modo que cada día hubo comida para ella y su hijo, como también para Elías. [16] *Y tal como la palabra del SEÑOR lo había anunciado por medio de Elías, no se agotó la harina de la tinaja ni se acabó el aceite del jarro.*
PENSAMIENTO DEL DÍA
Cuando recibo un regalo con gratitud, estoy dando una bendición.
OREMOS
Por quienes han sido generosos con nosotros.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Ezequiel 18, 19, 20.*
