*Así, todos nosotros... somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.* - 2ª a los Corintios 3:18 (NVI)
*«No pienses en lo que tú puedes hacer por Dios, sino en lo que Dios puede hacer por ti».* No olvidaré estas palabras tan sabias que alguna vez me dijo un pastor a punto de jubilarse y líder en el marco de una asamblea general. Sentí que Dios me hablaba directamente a mí.
Yo era nueva en el ministerio, pero contaba con años de experiencia en otros trabajos sin fines de lucro. Tenía muchísimas ideas de cómo contribuir. Sin embargo, el Señor me reveló que no estaba sola llena de ideas, sino llena de mí misma. *Las palabras de ese pastor me recordaron que yo estaba en el ministerio no solo para trabajar para Dios sino para que Él obrase en mí: me enseñase, me moldeara y me transformara.*
Todos nosotros, sin importar nuestra experiencia, dones y talentos, somos una obra en proceso. Siempre estamos siendo *«transformados a su semejanza con más y más gloria...».* *Que como siervos del Señor, nos centremos primeramente en la labor que Dios obra en nosotros, y no solo a través de nosotros. Que seamos lo suficientemente humildes como para abrir nuestros corazones al Espíritu Santo para que transforme nuestro servicio, de modo que nuestro ministerio refleje la gloria de Jesucristo.*
ORACIÓN
Dios misericordioso, aunque hayamos sido cristianos y servidores durante mucho tiempo, *todavía estamos lejos de asemejarnos a Cristo. Que podamos estar abiertos a que tu Espíritu nos transforme día a día.* En el Nombre de JESÚS oramos. Amén.
LECTURA
Segunda carta de san Pablo a los Corintios 3:4-18
[4] Ésta es la confianza que tenemos ante Dios por medio de Cristo. [5] Y no es que nos creamos competentes por nosotros mismos, como si esta competencia nuestra surgiera de nuestra propia capacidad. Nuestra competencia proviene de Dios,
[6] pues Él nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica. [7] Si el ministerio que llevaba a la muerte, y cuya letra estaba grabada en piedra, fue tan glorioso que los hijos de Israel no podían ni mirar el rostro de Moisés debido al resplandor que su rostro reflejaba, aunque era un resplandor efímero, [8] ¿no será más glorioso aún el ministerio del Espíritu? [9] A decir verdad, si el ministerio de la condenación fue glorioso, *más glorioso aún será el ministerio de la justificación,*
[10] pues incluso lo que fue glorioso en su momento, ya no lo es tanto si se compara con la gloria más excelsa. [11] Y si lo perecedero era glorioso, mucho más glorioso será lo permanente. [12] Por lo tanto, como nosotros tenemos tal esperanza, actuamos con plena libertad. [13] No actuamos como Moisés, que se cubría el rostro con un velo para que los hijos de Israel no se fijaran en el fin de lo perecedero. [14] Pero la mente de ellos se endureció, y hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, llevan puesto el mismo velo, que solamente por medio de Cristo puede ser quitado. [15] Y aun hasta el día de hoy, cuando leen a Moisés, el velo les cubre el corazón; [16] pero ese velo les será quitado cuando se conviertan al Señor. [17] *Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.*
[18] Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, *somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.*
PENSAMIENTO DEL DÍA
*Dios no solo desea obrar a través de mí sino también en mí.*
OREMOS
Por todos los que sirven a nuestro SEÑOR.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Proverbios 16, 17, 18.*
