*Marcharé al frente de ti y allanaré las montañas; haré pedazos las puertas de bronce y cortaré los cerrojos de hierro.* - Isaías 45:2 (NVI)
Después de esperar en una fila para enviar un paquete por correo, me informaron que antes debía completar un formulario especial. El empleado me entregó las instrucciones impresas y me dijo: «Simplemente complete esto en su computadora. Es muy fácil».
Al regresar a mi hogar descubrí que *no tenía idea de cómo seguir las instrucciones «fáciles».* Mi esposa me rescató: tomó el papel y se hizo cargo del desafío. Dos horas más tarde regresó triunfante con el documento listo en sus manos.
Para muchos de nosotros, lo que es simple en el mundo de la informática no es siempre «fácil de entender». *Del mismo modo, leer la Palabra de Dios puede parecer simple, pero es posible que sea difícil de comprender cabalmente y de aplicar. Gracias a Dios, podemos acudir al Espíritu Santo en busca de ayuda y de sabiduría.*
Así como ignoraba lo de la computadora y debo aprender, *que también es necesario dedicar tiempo a aprender sobre el camino del Señor.* Estoy agradecida de que, cuando las instrucciones son difíciles, *Dios es un maestro paciente y perseverante, capaz de allanar esas montañas.*
ORACIÓN
*Precioso SEÑOR, recuérdanos de acudir a ti en busca de tu sabiduría para aprender y aplicar incluso en las lecciones más sencillas de la vida.* En el Nombre de JESÚS oramos. Amén.
LECTURA
Carta de Santiago 1:2-5
[2] Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas.
[3] Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia.
[4] Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falte nada. [5] *Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y Él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche.*
PENSAMIENTO DEL DÍA
Pidamos ayuda a Dios en nuestras dificultades.
OREMOS
Por quienes son desafiados por la tecnología.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*1 Crónicas 26, 27, 28, 29; Salmo 127.*
