UN PUEBLO CON ESPERANZA

Escrito el 27/04/2026
P. Miguel Blanco

 

*En efecto, si hemos estado unidos con él en una muerte como la suya, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección.*

- Romanos 6:5 NVI

 

Todos los años planto un huerto aquí en New Jersey, EE. UU. Empiezo plantando semillas de tomate y pimiento en macetas que guardo dentro de la casa meses antes de que el suelo se caliente. De esa forma, cuando las llevó al jardín, ya son bastante grandes. Este año, puse las macetas en el garaje y no en la casa. Después de varias semanas, no había brotes. Planté más semillas y tampoco aparecieron brotes. Perdí la esperanza; pero, cuando subió la temperatura, vi brotes en las macetas. El garaje había estado demasiado frío para que las semillas germinaran.

 

¿Con qué frecuencia nuestras aspiraciones se desvanecen? Cuando pareciera que todo es sombrío y la esperanza aplastada, nos sentimos tentados a admitir la derrota. *Pero no somos un pueblo de desesperanza y desesperación; somos un pueblo de resurrección.* En la mañana de Resurrección de Pascua, la piedra fue removida y el Cristo resucitado salió, dejando atrás la túnica de entierro. Esta es nuestra esperanza y nuestra seguridad. *Nuestras pruebas no son el final de la historia. Más bien, las pruebas brindan la oportunidad de un comienzo nuevo. Gracias a Jesús no somos derrotados; somos el pueblo de esperanza.*

 

ORACIÓN 

Señor Jesús, fortalécenos mientras soportamos nuestras pruebas para que podamos vivir con la promesa de la resurrección. En el Nombre de JESÚS oramos. Amén.

 

LECTURA 

Carta de san Pablo a los Romanos 6:1-10

Romanos 6:1-10 NVI

[1] ¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado para que la gracia abunde? [2] ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él? [3] ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? [4] Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte. De modo que, así como Cristo resucitó por el glorioso poder del Padre, también nosotros andemos en una vida nueva. [5] En efecto, si hemos estado unidos con él en una muerte como la suya, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. 

[6] Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; [7] porque el que muere queda liberado del pecado. [8] *Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos en que también viviremos con él.*

[9] Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. 

[10] En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios.

 

PENSAMIENTO DEL DÍA 

*Cuando enfrento problemas, el poder de Dios renueva mi esperanza.*

 

OREMOS 

Por personas que se sienten desesperadas.

 

LA BIBLIA EN UN AÑO 

Hoy leemos:

*Salmos 81, 88*