[JESÚS] Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, *pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.*
- San Marcos 13:13 NVI
Por lo regular he rechazado tener mascotas en mi casa por razones de salud, alergias y de otras experiencias pasadas. Hace ya días, llegó a mi casa una gatita que, sin conocerme, se acomodó en mis pies y con insistencia me seguía. Traté de esquivarla pero permaneció en mis alrededores. Aunque la rechazaba, no pude evitar su insistencia de cariño y apego. Finalmente, decidí acogerla. La bañé, la esterelizé, la desparasité y ahora es parte de nuestras pertenencias y, más aún, es muy protegida por todos en la familia.
La lectura bíblica de hoy es una enseñanza maravillosa para todos y una escena extraordinaria del Maestro frente a la mujer cananea. *La mujer, por su insistencia y su necesidad, no pudo evitar que la compasión, misericordia y el amor de Cristo le concediera el milagro solicitado, y algo más.* Estoy convencido que logró sentarse a la mesa con el Señor y no volver a las migajas.
Hoy me siento feliz al aprender con esta experiencia que al igual que mi gatita, por su insistencia la mujer rompió con la barrera de la aparente indiferencia. *El amor de nuestro Dios rompe toda barrera, todo miedo y todo prejuicio.*
ORACIÓN
Dios misericordioso, eres exaltado y glorificado por la eternidad. Gracias por tu misericordia y tu amor derramado a través de tu Hijo sobre toda la humanidad. En el Nombre de JESÚS. Amén.
LECTURA
Evangelio según San Mateo 15:21-28 NVI
[21] Partiendo de allí,Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. [22] De esa región salió a su encuentro una mujer cananea gritando: —¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada. [23] Jesús no respondió ni una palabra. Así que sus discípulos se acercaron a él y le rogaron: —Despídela, porque viene detrás de nosotros gritando. [24] —No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel —contestó Jesús. [25] La mujer se acercó y arrodillándose delante de él, suplicó: —¡Señor, ayúdame! [26] Él respondió: —No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros. [27] —Sí, Señor —respondió la mujer—, pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. [28] *—¡Mujer, qué grande es tu fe! —contestó Jesús—. Que se cumpla lo que quieres. Y desde ese mismo momento quedó sana su hija.*
PENSAMIENTO DEL DÍA
*Estaré en la mesa con mi SEÑOR.*
OREMOS
Por evitar los prejuicios y el racismo.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*1 Crónicas 4, 5, 6.*
