*Elías salió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Había doce yuntas de bueyes en fila y él mismo conducía la última. Elías pasó junto a Eliseo y arrojó su manto sobre él.* - 1º de Reyes 19:19 (NVI)
Hace años me invitaron a predicar en una iglesia de Vestfold, Noruega. Antes de mi sermón, la diácono que dirigiría el culto de adoración me invitó a arrodillarme con ella para orar en el altar.
Lo que sucedió después me sorprendió. Tomó un manto de lana muy suave y liso y lo puso sobre mis hombros mientras decía: «Este manto tejido a mano fue regalado a la congregación como un manto especial con la bendición del Señor. Por lo tanto, cubro a nuestro predicador invitado con el amor de Dios».
Todavía siento el maravilloso calor espiritual de ese manto, cubierto por la gracia de Dios. Recordé el relato de cómo Elías, el profeta, arrojó su manto alrededor de Eliseo como muestra del llamado del Señor a ser profeta. No me considero un profeta, *pero sé que nuestro Señor y Salvador nos cubre a todos con mantos de bendiciones.* Para mí, las palabras de Números 6:24-26 captan perfectamente esta promesa: *«El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti y te extienda su amor; el SEÑOR mueva su rostro hacia ti y te conceda la paz».*
ORACIÓN
Dios eterno, abre nuestros corazones a recibir tu amor y gracia este día, y todos los días venideros. En el nombre de Jesús oramos. Amén.
LECTURA
Primer libro de los Reyes 19:15-21
[15] El SEÑOR le dijo: «Regresa por donde viniste, y ve por el Ñdesierto camino a Damasco. Cuando llegues allá, busca a Jazael y úngelo como rey de Siria.
[16] Luego busca a Jehú hijo de Nimsi, y úngelo como rey de Israel; y a Eliseo hijo de Safat, del pueblo de Abel Meholá, úngelo para que ocupe tu lugar como profeta. [17] Si alguien escapa de la espada de Jazael, Jehú lo matará; y si alguien escapa de la espada de Jehú, Eliseo se encargará de que muera. [18] Yo voy a hacer que queden siete mil israelitas que nunca se arrodillaron ante Baal, ni jamás besaron su estatua.» [19] Cuando Elías salió de la cueva para dirigirse a Damasco, en el camino se encontró con Eliseo hijo de Safat, que estaba arando el campo con doce yuntas; él llevaba la última. *Cuando Elías pasó cerca de él, echó sobre él su manto.* [20] Entonces Eliseo dejó la yunta y corrió tras Elías, pero le dijo: «Permíteme despedirme de mi padre y de mi madre y besarlos; después de eso te seguiré.» Y Elías le respondió: «Puedes ir. Yo no te lo voy a impedir.»
[21] Entonces Eliseo fue a su casa, tomó un par de bueyes y los mató. Con la leña del arado coció la carne, e invitó al pueblo al banquete. Después se levantó y se fue tras Elías, y se dedicó a servirle.
PENSAMIENTO DEL DÍA
El manto de cuidado y amor de nuestro Padre y Dios, nos cubra siempre.
OREMOS
Por los visitantes en nuestra congregación.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*2 Samuel 1, 2, 3, 4.*
