*Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.* - Colosenses 4:6 (NVI)
Richard, el esposo de Sandra, mi mejor amiga, murió de un infarto a los 59 años poco antes de la Navidad. Sandra quedó devastada.
El fallecimiento de Richard trajo a mi mente recuerdos de mis propias pérdidas sucedidas algunos años atrás, pero ahora todos mis pensamientos estaban enfocados en Sandra. Su familia vivía lejos, así que tan pronto supe lo que pasó, fui a acompañarla mientras esperábamos la llegada de sus familiares. Ella permanecía sentada en el borde del sofá, secándose los ojos, sollozando o con la mirada fija en la ventana, como congelada. «¿Qué podría decirle?». Cada cosa que se me ocurría parecía trivial e inapropiada. No había palabras de consuelo adecuadas. *Entonces simplemente me senté a su lado y pasé mi brazo alrededor de su hombro. Parecía que apenas detectaba mi presencia.*
Me quedé unas horas y en algún momento le preparé algo para beber o comer, aunque apenas lo tocó y yo casi no hablé. Me uní a su duelo mientras esperaba la llegada de su familia y que el bullicio de los arreglos funerarios entrara en su dolor. *Pasado todo, me dijo: «Gracias por simplemente sentarte a mi lado. No necesitaba tus palabras, solo tu presencia».*
ORACIÓN
*Señor de compasión, te agradecemos por ser el mayor consolador de quienes están de luto. Guíanos para consolar a los que lloran.* En el Nombre de JESÚS oramos. Amén.
LECTURA
Segunda carta de San Pablo a los Corintios 1:1-11
[1] Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludamos a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya. [2] Que la gracia y la paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, sean con todos ustedes. [3] *Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,* [4] *quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están sufriendo, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.* [5] *Porque así como abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así también por el mismo Cristo abunda nuestra consolación.* [6] *Si nosotros sufrimos, es para que ustedes reciban consolación y salvación; si somos consolados, es para que ustedes reciban consuelo y puedan soportar como nosotros cuando pasen por los mismos sufrimientos*.
[7] Firme es nuestra esperanza respecto a ustedes, pues sabemos que así como participan en nuestras aflicciones, también participan en nuestra consolación.
[8] Hermanos, no queremos que ustedes ignoren nada acerca de los sufrimientos que padecimos en Asia; porque fuimos abrumados de manera extraordinaria y más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que hasta perdimos la esperanza de seguir con vida. [9] Pero la sentencia de muerte que pendía sobre nosotros fue para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; [10] y él nos libró, y nos libra, y aún tenemos la esperanza de que él seguirá librándonos de tal peligro de muerte,
[11] si ustedes nos apoyan con sus oraciones por nosotros. Si muchos oran por nosotros, también serán muchos los que den gracias a Dios por el don concedido a nosotros por tantas oraciones.
PENSAMIENTO DEL DÍA
*Mi presencia y mi abrazo puede consolar a quienes están tristes; no hacen falta palabras.*
OREMOS
Por quienes están de luto.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Génesis 46, 47.*
