*Y Esaú dijo: «Yo tengo ya demasiado, hermano mío. Lo que es tuyo, es tuyo».* - Génesis 33:9 (RVC)
En el tiempo en que asistí a la escuela secundaria me sentí abandonada. Hacía años que mis padres se habían separado y mi papá casi no proveía económicamente. Mi mamá era el único sostén de la familia y se esforzaba por cubrir todas las necesidades. En un intento desesperado por aliviar su carga fui en busca de mi padre, esperando que me diera algo de dinero para el almuerzo o los gastos del autobús. Cuando finalmente lo encontré, me enseñó sus bolsillos vacíos y me dijo que ya había dado todo lo que tenía a mi medio hermano. *Los sentimientos de abandono y desilusión me golpearon muy fuerte. Con lágrimas corriendo por mi rostro, me alejé, sintiendo un gran enojo y vacío.*
Sin embargo, durante mi tiempo devocional, el pasaje de Génesis 33 resonó fuerte en mi interior. En el versículo 9, Esaú le dice a su hermano Jacob que ya tiene suficiente. *Comprendí que, aunque Jacob había robado a Esaú la bendición de su padre, Dios le había provisto con abundancia a Esaú.*
*Entendí que las manos de Dios están siempre llenas y que sus bolsillos jamás están vacíos. El SEÑOR siempre tiene más que suficiente para nosotros. Hoy estoy agradecida por tener mucho más que lo que mi papá podría haberme dado. En momentos de desilusión y de abandono, he aprendido a confiar en la abundante provisión de Dios, y aún poder ser bendición a necesitados*
ORACIÓN
*Dios misericordioso, gracias por tu fidelidad y tu amor que derramas sobre nosotros día a día. Recuérdanos que siempre tienes lo necesario para nosotros.* En el Nombre de JESÚS oramos. Amén.
LECTURA
Génesis 33:1-11 NVI
[1] Cuando Jacob alzó la vista y vio que Esaú se acercaba con cuatrocientos hombres, repartió a los niños entre Lea, Raquel y las dos esclavas. [2] Al frente de todos colocó a las criadas con sus hijos, luego a Lea con sus hijos y, por último, a Raquel con José.
[3] Jacob, por su parte, se adelantó a ellos, postrándose en tierra siete veces mientras se iba acercando a su hermano. [4] Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar. [5] Luego Esaú alzó la vista y, al ver a las mujeres y a los niños, preguntó: —¿Quiénes son estos que te acompañan? —Son los hijos que Dios ha concedido a tu siervo —respondió Jacob. [6] Las esclavas y sus hijos se acercaron y se postraron ante Esaú. [7] Luego, Lea y sus hijos hicieron lo mismo y por último también se postraron José y Raquel.
[8] —¿Qué significan todas estas manadas que han salido a mi encuentro? —preguntó Esaú. —Intentaba que me trataras bien, mi señor —contestó Jacob. [9] *—Hermano mío —repuso Esaú—, ya tengo más que suficiente.* Quédate con lo que te pertenece. [10] —No, por favor —insistió Jacob—; si he logrado que me trates bien, acepta este presente que te ofrezco. Ya que me has recibido tan bien, ¡ver tu rostro es como ver a Dios mismo! [11] Acéptame el regalo que te he traído. Dios ha sido muy bueno conmigo y tengo más de lo que necesito. Fue tanta la insistencia de Jacob que, finalmente, Esaú aceptó.
PENSAMIENTO DEL DÍA
*Dios me ha proporcionado todo lo que he necesitado.*
OREMOS
Por hijos que se sienten abandonados.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Job 38, 39.*
