*Así, todos nosotros, que... reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con... más gloria por la acción del Señor, ...* - 2ª a los Corintios 3:18 (NVI)
Durante la caminata de esa mañana, hice una pausa junto al borde del estanque para fotografiar una garza que estaba parada, quieta entre los juncos. La superficie del agua reflejaba su imagen de espejo perfecta. El reflejo era radiante a primera hora de la mañana y recordé que somos llamados a reflejar la imagen de Cristo en el mundo.
Cuando recién me convertí al cristianismo pensaba que era necesario contar con un talento especial para dar a conocer a Cristo. Sin embargo, al ir estudiando la Biblia, aprendí que *es el Espíritu Santo quien hace conocer a Cristo al transformarnos para ser más como Él en santidad, gracia y amor* (Ver Romanos 8:29). *A medida que cooperamos con la labor del Espíritu Santo, imitamos a Cristo en nuestras palabras y acciones, reflejando así la personalidad de Jesús y haciendo brillar su luz ante el mundo que nos rodea.*
ORACIÓN
Te agradecemos, oh Cristo, por darnos el increíble privilegio de reflejar tu imagen. Que la luz del Espíritu Santo brille en nosotros y a través de nosotros. Oramos como nos enseñaste: «Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros ofensores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno» (Mateo 6:9-13, NVI). Amén.
2 Corintios 3:13-18 NVI
[13] No hacemos como Moisés, quien se ponía un velo sobre el rostro para que los israelitas no vieran el fin del resplandor que se iba extinguiendo. [14] Sin embargo, la mente de ellos se embotó, de modo que hasta el día de hoy tienen puesto el mismo velo al leer el antiguo pacto. El velo no les ha sido quitado, porque solo se quita en Cristo. [15] Hasta el día de hoy, siempre que leen a Moisés, un velo les cubre el corazón. [16] *Pero cada vez que alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado.*
[17] *Ahora bien, el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.* [18] Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.
PENSAMIENTO DEL DÍA
*El Espíritu Santo nos
da el poder de reflejar la luz de Cristo en el mundo*
OREMOS
Por quienes necesitan la luz de Cristo.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Job 35, 36, 37.*
