*[El SEÑOR] dice: «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios».* - Salmo 46:10 (NVI)
El runrún constante de mi refrigerador se había vuelto tan familiar que casi no lo escuchaba. Entonces, durante un corte de electricidad, el silencio repentino resultó ensordecedor. *Mientras permanecía sentado en la oscuridad, con una linterna, comprendí cuánto ruido rodea habitualmente mi vida* — los electrónicos, el tráfico y el sinfín de notificaciones telefónicas.
*En aquella calma inesperada, escuché otras cosas: mi respiración, el suave balanceo de las hojas afuera, y —tal vez más claramente que nunca— la presencia de Dios.* El versículo: «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios» cobró un nuevo significado para mí. Había leído esa porción incontables veces, pero percibir esa quietud genuina me ayudó a entenderla de otra manera.
A menudo pensamos que el silencio es un vacío. *Pero esa noche, comprendí que el silencio no es un vacío,* sino que está lleno de la presencia de Dios, aguardando ser descubierta. *A veces debemos aquietar el ruido de la vida cotidiana para escuchar la voz de Dios con claridad.*
La electricidad regresó unas horas después, pero aquella experiencia me había cambiado. Ahora, me propongo crear momentos de quietud durante mi día. En ocasiones son solo cinco minutos antes de la salida del sol o apagar la radio del auto cuando voy conduciendo. *Descubrí que en estos momentos de quietud es cuando Dios me habla con mayor claridad.*
ORACIÓN
*Gracias SEÑOR por los momentos de silencio y calma que nos guían a tu presencia. Que podamos tener más tiempos de quietud para conocerte mejor* En el Nombre de JESÚS. Amén.
LECTURA
Salmo 46:1-11 NVI
[1] *Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia.* [2] *Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; [3] aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. Selah
[4] *Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo.* [5] Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. [6] Se agitan las naciones, los reinos caen; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. [7] El Señor de los Ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah
[8] Vengan y vean los portentos del Señor; él ha traído ruina sobre la tierra. [9] Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra; ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego.
[10] «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Seré exaltado entre las naciones! ¡Seré enaltecido en la tierra!». [11] *El SEÑOR de los Ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah*
PENSAMIENTO DEL DÍA
*El silencio nos permite oir la voz de Dios, y sentir Su Presencia.*
OREMOS
*Por quienes necesitan el abrazo de JESÚS, y escuchar Su voz.*
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Ezequiel 40, 41, 42.*