MÚSICA QUE BENDICE

Escrito el 06/09/2026
P. Miguel Blanco

 

*Ustedes, pueblo fiel del SEÑOR, ¡canten Salmos y alaben su Santo Nombre!* - Salmo 30:4 (RVC)

 

Las preocupaciones invadían mi mente y, aunque deseaba orar, no sabía qué decir. Decidí buscar música que me ayudase a relajar la mente y a meditar en el amor sanador de JESÚS.

 

Los días siguientes escuché varios tipos de música y me sentí más calmada. Las piezas de música cristiana instrumental me permitieron recuperar el aliento y *esperar en el SEÑOR, quien es más poderoso que los problemas que nos aquejan.* Los himnos cristianos que había escuchado de niña me bajaban a tierra y me recordaban mis esperanzas y anhelos. Los cánticos de alabanza elevaban mi espíritu o me acercaban a Dios. *Escuchar y leer las letras sobre mantenernos firmes en la fe, confiar en Dios y ser agradecidos por el sacrificio de Jesús se convirtieron en una manera de orar que cambió mi vida. *La música me ayudó a enfocarme en las promesas de Dios y a renovar mi relación con el SEÑOR durante un tiempo difícil.*

 

Los Salmos reflejan la esperanza y el consuelo que hallaba David al componer canciones y tocar instrumentos y, *aun hoy, miles de años más tarde, la música consagrada a Dios tiene el poder de involucrar, y transformar a la gente y conectarla con el Creador. Estoy agradecida a Dios porque le dio a músicos y escritores el don de cambiar vidas a través de la música al conducir a la gente a Cristo.*

 

ORACIÓN 

Padre que todo lo sanas, *gracias por el don de la música. Bendice a los músicos y a los cantautores que nos acercan a ti.* En el Nombre de JESÚS. Amén.

 

LECTURA 

Salmo 30:4-12 NVI

[4] *Canten al SEÑOR, ustedes sus fieles; alaben su santo nombre.* 

[5] Porque solo un instante dura su enojo, pero su buena voluntad, toda una vida. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría. 

[6] Cuando me sentí seguro, exclamé: «Jamás caeré». 

[7] Tú, SEÑOR, en tu buena voluntad, me exaltaste como monte poderoso; pero cuando escondiste tu rostro, yo quedé angustiado. [8] A ti clamo, SEÑOR Soberano; a ti me vuelvo suplicante. 

[9] ¿Qué ganas tú con que yo muera, con que descienda yo al sepulcro? ¿Acaso el polvo te alabará o proclamará tu verdad? [10] Oye, SEÑOR; compadécete de mí. ¡Sé tú, SEÑOR, mi ayuda! 

[11] *Convertiste mi lamento en danza;* me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría, [12] *para que te cante y te glorifique y no me quede callado. ¡SEÑOR mi Dios, siempre te daré gracias!*

 

PENSAMIENTO DEL DÍA 

La música inspirada por Dios, me puede acercar a Él.

 

OREMOS 

Por las personas a quienes no les es sencillo orar.

 

LA BIBLIA EN UN AÑO 

Hoy leemos:

*Ezequiel 31, 32, 33.*