*David dijo: «Hoy mismo el SEÑOR te entregará en mis manos. Así en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel».* - 1º de Samuel 17:46 (RVC)
La historia de David y Goliat es un ejemplo eterno de valor y fe. David se enfrentó a Goliat con solo una honda, cinco piedras lisas, y una inquebrantable confianza en Dios. Mientras el ejército de Israel temblaba de miedo, David proclamó su victoria — no por su propia fuerza, sino porque la batalla le pertenecía al Señor. La confianza de David descansaba en la protección de Dios — en el pasado enfrentó leones y osos mientras cuidaba ovejas y esa historia de la fidelidad de Dios le aseguró la victoria contra Goliat. Aprendí tres cosas de la historia de David: 1. *La fe conduce a la victoria* 2. *La fidelidad de Dios inspira confianza* y 3. *Una fe audaz anima a otras personas.*
*Todos enfrentamos nuestros propios «gigantes» — desafíos que ponen a prueba nuestra fe.* Pero 2º de Crónicas 20:15 dice: *«No tengan miedo ni se amedrenten al ver esta gran multitud, porque esta batalla no la libran ustedes, sino Dios».* Al confiar en el poder de Dios en lugar de nuestro propio poder, *ningún desafío es insuperable.*
Cuando identificamos los «gigantes» que enfrentamos — miedo, duda, desafíos imposibles — podemos entregarlos a Dios, confiando en su poder y en su fidelidad para liberarnos. *Podemos proclamar la fortaleza y la fidelidad de Dios como lo hizo David.*
ORACIÓN
*Padre celestial, gracias por ser nuestra fortaleza y nuestro defensor. Ayúdanos a enfrentar los desafíos con fe, confiando plenamente en ti.* En el Nombre de JESÚS oramos, Amén.
LECTURA
Primer libro de Samuel 17:32-50
[32] Entonces David le dijo a Saúl: *«Que no se desanime nadie por causa de ese filisteo;* este siervo tuyo irá a pelear contra él.» [33] Pero Saúl le dijo: «No creo que puedas pelear contra él, pues todavía eres muy joven y él ha sido un guerrero desde su juventud.» [34] David le respondió: «Sí, yo soy el pastor de las ovejas de mi padre, pero cuando un león o un oso viene a llevarse algún cordero del rebaño, [35[ yo salgo tras el león o el oso, y lo hiero y lo libro de sus fauces. Si el animal me ataca, con mis manos lo agarro por las quijadas, y lo hiero hasta matarlo. 36 No importa si es un león o un oso, tu siervo los mata. Y este filisteo incircunciso es para mí como uno de esos animales, porque ha provocado al ejército del Dios vivo.»
[37] Todavía añadió David: *«El SEÑOR me ha librado de las garras de leones y de osos, y también me librará de este filisteo.»* Y Saúl le respondió: «Ve, pues, y que el SEÑOR te acompañe.»
[38] Entonces Saúl le puso a David su propia ropa, y le puso un casco de bronce sobre la cabeza, y lo cubrió con una coraza.
[39] David se colocó la espada al cinto, e hizo el intento de caminar, pues nunca había portado un equipo así. Y como no pudo caminar, le dijo a Saúl: «No puedo moverme con estas cosas, porque nunca las he usado.» Y desechó esos arreos militares,
[40] y tomando su bastón de pastor escogió del arroyo cinco piedras lisas y las puso en su morral; luego, tomó su honda y fue al encuentro del filisteo, [41] que también se encaminó hacia David, precedido de su escudero. [42] Y cuando el filisteo vio a David, lo miró con desprecio, pues éste era un jovencito rubio y bien parecido.
[43] Entonces el filisteo le gritó a David: «¿Soy acaso un perro, para que vengas a darme de palos?» Y maldijo a David en nombre de sus dioses, [44] y lo amenazó: «Ven acá, que contigo voy a alimentar a las aves de rapiña y a los animales salvajes.» [45] Pero David le respondió: *«Tú vienes contra mí armado de espada, lanza y jabalina; pero yo vengo contra ti en el nombre del SEÑOR de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.* [46] Hoy mismo el SEÑOR te entregará en mis manos. Te voy a vencer, y te voy a cortar la cabeza, y los cadáveres de tus compatriotas se los voy a dar a las aves de rapiña y a los animales salvajes. Así en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel. [47] Toda esta gente va a saber *que el SEÑOR no necesita de espadas ni de lanzas para salvarlos. La victoria es del SEÑOR, y él va a ponerlos a ustedes en nuestras manos.»* [48] Y cuando el poderoso filisteo se encaminó para encontrarse con David, éste rápidamente se colocó en línea de combate frente al filisteo, [49] metió su mano en el morral y, sacando una piedra, la colocó en su honda y la arrojó con fuerza al filisteo. *La piedra se incrustó en la frente de Goliat, y éste cayó con la cara al suelo.*
[50] Así fue como David venció al filisteo: con una honda y una piedra. Lo hirió de muerte sin necesidad de usar la espada.
PENSAMIENTO DEL DÍA
Nada de lo que enfrentes es demasiado grande para Dios.
OREMOS
*Por Confiar en Dios en todos los desafíos.*
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Jeremías 1, 2, 3.*