...pues me viene a la memoria *la fe sincera que hay en ti,* la cual *habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice,* y estoy seguro que habita en ti también.0 - 2ª a Timoteo 1:5 (RVC)
Como ama de casa y madre de un niño pequeño, los días pueden ser repetitivos y agotadores. Es fácil perderse en la rutina y sentir que esa responsabilidad carece de importancia.
En una ocasión, después de dar gracias a Dios por nuestros alimentos, *mi pequeño exclamó: «¡Gracias, Jesús! ¡Te amo, Jesús!». Justo cuando pensé que sus palabras no podían conmoverme más, mi hijo de dos años con una expresión solemne preguntó: «Papi, mami, ¿aman a Jesús?». Y respondí: «Sí, lo amamos, porque Él nos amó primero».* Ese momento se sintió como una afirmación de Dios, recordándome que *las cosas ordinarias que hago en casa tienen valor.*
De vez en cuando, mi esposo me anima a reconocer que *a través de la crianza fiel y gozosa de nuestro hijo, estamos invirtiendo en su vida espiritual, instruyéndolo en la fe y dejándole esa herencia de fe.*
Esto me recordó el legado de fe descrito en la segunda carta a Timoteo: la fe de Loida, la abuela de Timoteo, luego su madre, Eunice, y finalmente, Timoteo. *Es un recordatorio poderoso y fuente de ánimo de cómo nuestra fidelidad hoy no solo impacta a la siguiente generación sino toda la eternidad.*
ORACIÓN
*Dios fiel, fortalécenos para compartir tu amor perdonador y tu gracia inmerecida con los pequeños y con la juventud.* En el Nombre de JESÚS oramos. Amén.
LECTURA
Segunda carta de San Pablo a Timoteo 1:1-7 NVI
[1] Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida que tenemos por medio de Cristo Jesús, [2] a mi querido hijo Timoteo: Que Dios el Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te concedan gracia, misericordia y paz. [3] Al recordarte de día y de noche en mis oraciones, siempre doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia como lo hicieron mis antepasados. [4] Y al acordarme de tus lágrimas, anhelo verte para llenarme de alegría.
[5] *Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó primero a tu abuela Loida, a tu madre Eunice y ahora te anima a ti. De eso estoy convencido.* [6] Por eso te recomiendo *que avives la llama del don de Dios que recibiste* cuando te impuse las manos. [7] *Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.*
PENSAMIENTO DEL DÍA
Dios puede usar nuestras vidas ordinarias *para un propósito eterno.*
OREMOS
Por los abuelos y padres de niños y adolescentes.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Ósea 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.*