*Sé Tú mi roca de refugio adonde pueda yo siempre acudir; da la orden de salvarme, porque Tú eres mi roca y mi fortaleza.*
- Salmo 71:3 NVI
Alguna vez se preguntó: ¿Dónde encuentro refugio? O tal vez, ¿cuál es mi refugio? O incluso, ¿quién es mi refugio?
*A veces el refugio es un lugar.* Cuando mi comunidad quedó devastada por una tormenta invernal, quedamos sin energía eléctrica con temperaturas bajo cero durante cuatro días. Afortunadamente, mis vecinos tenían un generador y me invitaron a compartir el calor de su hogar. Su casa fue mi refugio.
*Otras veces un refugio es una actividad.* Mi hermana juega al golf para liberarse del estrés laboral. Para ella, ese tiempo en el campo de golf es un refugio.
*En ocasiones, el refugio es la gente que nos muestra su amor y su apoyo.* Mi grupo de resiliencia espiritual se reúne cada quince días para compartir alegrías, tristezas, preguntas, miedos y pensamientos. Estas personas son un refugio para mí, un lugar libre de juicios y rico en comprensión y compasión.
*Pero Dios es nuestro mejor refugio. El Señor está siempre listo y disponible para ser nuestro refugio, brindándonos esperanza, fortaleza y renovación cuando más lo necesitamos.*
ORACIÓN
*Amado Dios, gracias por amarnos de tal manera que te has revelado como el Hijo para salvarnos. Siempre estás dispuesto para ser nuestro refugio. ¡Qué gran bendición!* En tu nombre JESÚS agradecemos. Amén.
LECTURA
Salmo 40:1-11 NVI
[1] Puse en el SEÑOR toda mi esperanza; Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. [2] Me sacó de la fosa fatal, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. [3] Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el SEÑOR. [4] *Dichoso quien pone su confianza en el SEÑOR y no recurre a los soberbios ni a los que se pierden tras la mentira.* [5] Muchas son, SEÑOR mi Dios, las maravillas que tú has hecho. No es posible enumerar tus planes en favor nuestro. Si quisiera anunciarlos y proclamarlos, serían más de lo que puedo contar. [6] A Ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero has abierto mis oídos para oírte; Tú no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado.
[7] Por eso dije: «Aquí me tienes —como el libro dice de mí—.
[8] Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu Ley la llevo dentro de mí». [9] En medio de la gran asamblea he proclamado tu justicia. Tú bien sabes, SEÑOR, que no he sellado mis labios. [10] No escondo tu justicia en mi corazón, sino que doy a conocer tu fidelidad y tu salvación. No oculto en la gran asamblea tu gran amor y tu verdad.
[11] *No me niegues, SEÑOR, tu misericordia; que siempre me protejan tu amor y tu verdad.*
PENSAMIENTO DEL DÍA
Volvámonos a Dios en toda situación: Él es nuestro refugio.
OREMOS
Por quienes se sienten desprotegidos y sin esperanza.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*1 Reyes 8;*
*2 Crónicas 5.*