*¿Por qué estás tan abatida, alma mía? ¿Por qué estás tan angustiada? En Dios pondré mi esperanza y lo seguiré alabando. ¡Él es mi salvación y mi Dios!* - Salmo 42:5 (NVI)
El clima estaba frío y gris esa mañana en que salimos a navegar en las canoas. Era el inicio de una aventura de fin de semana, remando por el río Androscoggin, en el estado de Maine, Estados Unidos. Por la tarde temprano comenzó a llover y así siguió hasta que desembarcábamos a la orilla para armar el campamento. Armar las carpas y encender el fuego fue difícil. Nuestros ánimos estaban tan sombríos como el clima.
Al anochecer, cuando la lluvia cedía, fuimos testigos de una vista maravillosa. En el cielo podían verse muchos arcoíris brillando a través de la neblina. Este atisbo inesperado de esperanza nos rejuveneció, recordándonos la promesa de la presencia de Dios y su atento cuidado. Al día siguiente salió el sol y brilló durante todo el viaje.
*Atravesar largos períodos de angustia emocional y física puede hacernos sentir abatidos.* Anhelamos la seguridad de la provisión y el cuidado de Dios. *Pero el SEÑOR ha prometido su presencia divina y su fortaleza para sostenernos en tiempos de adversidad. Sus promesas son verdaderamente la esperanza del corazón, Dios es siempre fiel. Cuando busquemos al SEÑOR, descubriremos un arcoíris de esperanza que puede elevar nuestro espíritu más allá de lo difícil de las circunstancias.*
ORACIÓN
Amado Dios, en este momento necesitamos la seguridad de tu presencia y de tu cuidado. Ayúdanos a confiar en ti y a descansar en tus promesas. En el Nombre de JESÚS. Amén.
LECTURA
Isaías 42:1-7
Profecía Mesiánica 740 a.C.
[1] »¡Aquí está mi siervo, mi escogido, en quien me complazco! Yo lo sostengo; sobre él reposa mi espíritu. Él traerá la justicia a las naciones. [2] No gritará ni levantará la voz; no se hará oír en las calles. [3] *No hará pedazos la caña quebrada, ni apagará la mecha humeante. Traerá la justicia por medio de la verdad.* [4] No se cansará ni se fatigará hasta que haya establecido la justicia en la tierra; las costas esperarán sus enseñanzas.» [5] Así dice Dios el SEÑOR, el que ha creado los cielos y los despliega, el que extiende la tierra y lo que ella produce; el que infunde su aliento en el pueblo que la habita y da de su espíritu a quienes la recorren: [6] «Yo Soy el SEÑOR. Yo te he llamado en el momento justo, y te sostendré por la mano; yo te protegeré, y tú serás mi pacto con el pueblo y una luz para las naciones. [7] Quiero que abras los ojos de los ciegos, que saques de la cárcel a los presos, y de sus calabozos a los que viven en tinieblas.
PENSAMIENTO DEL DÍA
En tiempos de adversidad descansemos en la fortaleza de Dios y su cuidado atento.
OREMOS
Por los deportistas.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Salmos 132, 138, 139, 143, 145, 145.*