*Esta luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no ha podido apagarla.* - Juan 1:5 (NVI)
Los rascacielos lanzaban sombras mientras conducía en el centro hacia mi lugar de trabajo el Viernes Santo. Sin embargo, en las intersecciones salían los rayos de sol. Mi mente vagaba mientras conducía. La oscuridad había plagado a nuestra familia durante tanto tiempo, y yo me había aferrado a los pequeños «rayos de sol» de esperanza que se abrían paso.
Al girar hacia el oeste, me quedé asombrada mientras el reflejo del sol contra una pasarela elevada de espejos esparcía rayos de luz por todas partes, rebotando en los cristales de un viejo edificio de ladrillo cercano a otra estructura de cristal. Parecía que el sol brillaba por todos lados. Estaba rodeada de una luminosidad increíble y una sensación de paz me invadió.
Los viejos edificios del centro me habían parecido monótonos y desgastados, pero bañados por la luz adquirieron un nuevo resplandor. *El Domingo de Resurrección de Pascua, la oscuridad de la crucifixión de Jesús dio paso a la gloria de nuestro Salvador resucitado. De igual manera, Jesús puede tomar nuestras vidas destrozadas y transformarlas. ¡Sin importar nuestras dificultades, el Hijo de Dios está con nosotros!*
ORACIÓN
*Gracias, Señor Jesús, por acogernos con tu paz. Ayúdanos a recordar que tu luz brilla incluso en nuestros momentos más oscuros.* En el Nombre de JESÚS. Amén.
LECTURA
Evangelio según San Mateo 27:45-56
[45] Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde hubo tinieblas sobre toda la tierra. [46] Cerca de las tres de la tarde, Jesús clamó a gran voz. Decía: «Elí, Elí, ¿lema sabactani?», es decir, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»
[47] Algunos de los que estaban allí, decían al oírlo: «Está llamando a Elías.»
[48] Al instante, uno de ellos corrió y tomó una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en una caña, le dio a beber. 49 Los otros decían: «Deja, veamos si Elías viene a librarlo.»
[50] Pero Jesús, después de clamar nuevamente a gran voz, entregó el espíritu. [51] En ese momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se partieron,
[52] los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que ya habían muerto, volvieron a vivir.
[53[ Después de la resurrección de Jesús, éstos salieron de sus sepulcros y fueron a la santa ciudad, donde se aparecieron a muchos. [54] Al ver el terremoto y las cosas que habían sucedido, el centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús se llenaron de miedo, y dijeron: «¡En verdad, éste era Hijo de Dios!» [55] Muchas mujeres, que desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo, estaban allí mirando de lejos. [56] Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
PENSAMIENTO DEL DÍA
*No importa la oscuridad, la luz de Dios nunca se desvanece.*
OREMOS
Por Familias que necesitan esperanza.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Salmos 43, 44, 45, 49, 84, 85, 87.*