*Pon tu esperanza en el SEÑOR; cobra ánimo y ármate de valor, ¡pon tu esperanza en el SEÑOR!* - Salmo 27:14 (NVI)
Consulté a una amiga experta en jardinería cuando mis lirios no florecieron. Me aconsejó que los trasplantara a una zona con más luz solar. Lo hice pero, lamentablemente, solo una de la docena de plantas floreció. Aprendí que muchas plantas no florecen el año después de ser trasplantadas. Lleva tiempo adaptarse a su nuevo entorno. El año siguiente, ¡surgieron 52 flores! Valió la pena esperar.
Las transiciones también pueden ser difíciles para las personas. Después de obtener un título en educación, conseguí un trabajo como profesora de historia en una escuela secundaria. El primer año fue desafiante y estuve tentada a renunciar. Pero sin otras opciones de trabajo, regresé por un segundo año. Me acostumbré a mi entorno, comencé a florecer y me convertí en una maestra eficaz.
Tres años más tarde, acepté un trabajo con un ministerio de prisiones que incluía un horario riguroso de enseñanza. Podría haberme sentido incompetente si no hubiese perseverado en mi trabajo anterior. Ahora puedo ver que Dios caminó conmigo durante ese primer año de enseñanza, un tiempo difícil que me preparó para lo que venía. *Desde entonces, he enfrentado otras transiciones con confianza, sabiendo que Dios usa todos esos cambios para producir fruto en mí.*
ORACIÓN
*Padre misericordioso, gracias por transformarnos cuando somos trasplantados para que podamos florecer aun más abundantemente.* En el nombre de Jesús. Amén.
LECTURA
Salmo 27:1-14 NVI
[1] *El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es el baluarte de mi vida; ¿quién me asustará?* [2] Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. [3] Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza. [4] Una sola cosa pido al SEÑOR y es lo único que persigo: habitar en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR y buscar orientación en su Templo. [5] Porque en el día de la aflicción Él me resguardará en su morada; al amparo de su santuario me protegerá y me pondrá en alto sobre una roca. [6] Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su santuario ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré y entonaré salmos al SEÑOR. [7] *Oye, SEÑOR, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme.* [8] El corazón me dice: «¡Busca su rostro!». Y yo, SEÑOR, tu rostro busco. [9] *No escondas de mí tu rostro; no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación.*
[10] *Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el SEÑOR me acogerá.*
[11] Guíame, SEÑOR, por tu camino; dirígeme por la senda de rectitud, por causa de mis enemigos.
[12] No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan testigos falsos que respiran violencia.
[13] Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del SEÑOR en esta tierra de los vivientes.
[14] *Pon tu esperanza en el SEÑOR; cobra ánimo y ármate de valor, ¡pon tu esperanza en el SEÑOR!*
PENSAMIENTO DEL DÍA
*Los tiempos difíciles pueden ser los momentos de mayor crecimiento.*
OREMOS
Por alguien en un nuevo trabajo.
LA BIBLIA EN UN AÑO
Hoy leemos:
*Deuteronomio 5, 6, 7.*